TRAS UNA REMONTADA ÉPICA, ARGENTINA SIGUE SOÑANDO
- Sabrina Lubrano
- hace 4 días
- 3 min de lectura
Con tres goles en 12 minutos de juego, la Selección superó 3-2 a Egipto en Atlanta y consiguió el pase a los cuartos de final del Mundial 2026. Después de un penal fallado por Messi y un 0-2 adverso, el campeón del mundo volvió a demostrar por qué nunca se lo puede dar por vencido.

Cuando parecía que el vigente campeón del mundo se despedía antes de tiempo del Mundial 2026, Argentina volvió a demostrar que nunca hay que darla por vencida. Con garra, corazón y pasta de campeón, el equipo de Lionel Scaloni derrotó 3-2 a Egipto en Atlanta y avanzó a los cuartos de final, después de protagonizar una de las remontadas más emocionantes del torneo.
El comienzo para la albiceleste fue cuesta arriba. A los 15 minutos de juego, Yasser Ibrahim aprovechó una desatención defensiva y abrió el marcador para el conjunto africano. Argentina intentó reaccionar con la pelota, pero se encontró con una defensa ordenada y con Mostafa Shobeir, un arquero inspirado que respondió cada vez que fue exigido.
La oportunidad más clara llegó a través de un penal para Lionel Messi. Sin embargo, el arquero egipcio adivinó la intención del capitán argentino y mantuvo la ventaja de su equipo. El golpe fue todavía más duro cuando, a los 67 minutos, Mostafa Zico amplió la diferencia y dejó a Egipto 2-0 arriba.
Con poco más de veinte minutos por delante, el panorama parecía irreversible para el vigente campeón del mundo. Pero Argentina volvió a mostrar ese carácter competitivo que la distingue en los grandes escenarios. Scaloni movió el banco, adelantó al equipo y apostó todo al ataque.
La reacción comenzó a los 79 minutos, cuando Cristian “Cuti” Romero apareció en el área rival para descontar y devolverle la ilusión a la Selección. El gol cambió el curso del partido. Egipto retrocedió varios metros y Argentina encontró los espacios que no había tenido durante gran parte del encuentro, con Messi volcado hacia la banda derecha.
Cuatro minutos después llegó el desahogo. El propio Messi, que había fallado el penal, recibió dentro del área y definió con alma de campeón para establecer el 2-2. El capitán transformó la frustración en liderazgo y volvió a aparecer cuando el equipo más lo necesitaba.
Con el empate, la Selección no se conformó. Fue por más. En tiempo de descuento llegó la jugada que cambió la historia. Leandro Paredes recuperó una pelota clave cerca del área argentina y lanzó un preciso pase en profundidad para Lautaro Martínez. El delantero ganó en velocidad, llegó hasta el fondo y envió un centro perfecto para la aparición de Enzo Fernández, que de cabeza marcó el 3-2 y desató el delirio argentino.
El pitazo final encontró a los jugadores abrazados en el centro del campo y a Lionel Scaloni celebrando una clasificación construida desde la convicción. No fue la actuación más brillante desde lo futbolístico, pero sí una de las más emotivas del ciclo: un equipo que nunca dejó de creer, que respondió con carácter en el momento más crítico y volvió a demostrar que el corazón también juega los Mundiales.
La clasificación también dejó polémica por un gol anulado a Egipto y algunos reclamos del conjunto africano sobre decisiones arbitrales que luego fueron respaldadas por la FIFA.
Argentina mostró carácter para levantarse después de un penal errado, de un 0-2 adverso y de un rival que estuvo muy cerca de dar el gran golpe del Mundial. Ahora el desafío será Suiza, que eliminó a Colombia y será el próximo rival en los cuartos de final. La Selección sigue en carrera. Y mientras haya un equipo convencido de pelear hasta el último minuto, el sueño de defender la corona seguirá intacto.



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