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GIRO DE ITALIA 2026: MAGNIER GANÓ AL SPRINT Y VINGEGAARD QUEDÓ A UN PASO DE LA GLORIA

  • Foto del escritor: Sabrina Lubrano
    Sabrina Lubrano
  • 29 may
  • 3 min de lectura

El francés ganó la etapa 18 al sprint y el danés quedó cada vez más cerca de conquistar por primera vez la competencia. Mientras tanto, el desgaste físico empieza a convertirse en el gran rival del pelotón.



El Giro de Italia 2026 empieza a vivir su momento más caliente. El certamen entró en ese terreno donde las piernas pesan más que las estrategias y cada etapa empieza a correrse también con la cabeza. A falta de apenas tres tramos para el cierre en Roma, la etapa 18 dejó un nuevo triunfo del francés Paul Magnier, que se impuso en un sprint explosivo tras una jornada de 171 kilómetros entre Fai della Paganella y Pieve di Soligo, en el corazón de las colinas del Prosecco.


La etapa tuvo cuestas empinadas, caminos sinuosos y un punto clave en el famoso Muro di Ca’ del Poggio, una subida corta pero durísima, con pendientes de hasta el 19%, ubicada a menos de diez kilómetros de la meta. Ahí se rompió parcialmente el pelotón y hubo ataques aislados, aunque finalmente todo se resolvió entre los velocistas.


En la definición, Magnier volvió a mostrar que atraviesa el mejor Giro de su carrera. El francés del Soudal Quick-Step consiguió su tercera victoria de etapa en esta edición y además recuperó la maglia ciclamino, la camiseta que identifica al líder de la clasificación por puntos. Detrás se ubicaron Edoardo Zambanini y Jonathan Milan, en otra llegada cerradísima.


La general, en cambio, no sufrió modificaciones importantes. Jonas Vingegaard defendió con éxito su maglia rosa y domina la carrera con más de cuatro minutos de ventaja sobre sus perseguidores. El danés manejó la etapa sin sobresaltos y quedó muy bien posicionado de cara al último gran desafío de montaña. Todo indica que, salvo una sorpresa enorme en los Alpes, está encaminado a conquistar su primer Giro de Italia y sumar así las tres Grandes Vueltas a su palmarés.


Pero detrás de las estrategias, los ataques y las clasificaciones, el Giro también expone el costado más brutal del ciclismo profesional: el desgaste físico extremo. Después de casi tres semanas de competencia, los corredores acumulan más de 3.000 kilómetros en las piernas, con jornadas que muchas veces superan las cinco horas arriba de la bicicleta y etapas de montaña donde el cuerpo trabaja al límite durante horas. La pérdida de peso es constante, los niveles de glucosa quedan al mínimo y la recuperación se vuelve cada vez más difícil. Muchos ciclistas terminan las grandes vueltas con problemas musculares, deshidratación, déficit de sueño y un agotamiento mental comparable al de deportes de combate o resistencia extrema. En carreras como el Giro, el desafío ya no pasa solamente por pedalear más rápido: también consiste en resistir cuando el cuerpo empieza a pedir un freno.


En esta edición no hay ciclistas argentinos participando del Giro, algo que no ocurría desde hace varios años en una gran vuelta con presencia sudamericana limitada. Sí aparece como protagonista regional el ecuatoriano Jhonatan Narváez, que pelea la clasificación por puntos y ya ganó etapas importantes durante la competencia.


La próxima etapa se llevará a cabo el viernes 29 de mayo, cubriendo 151 kilómetros de alta montaña en las Dolomitas con más de 5.000 metros de desnivel acumulado, incluyendo puertos históricos como el Passo Giau y el temible Passo Duran.


Después llegará la etapa 20, otra jornada brutal de montaña con final en Piancavallo, antes del tradicional cierre ceremonial en Roma, donde el Giro 2026 bajará el telón.


Con el desgaste acumulado, las caídas y la presión de tres semanas al máximo nivel, el Giro entra en ese punto donde ya no gana solamente el más fuerte: gana el que todavía puede sostenerse arriba de la bicicleta.

 
 
 

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